domingo, 1 de noviembre de 2009

El Reino Unido y alguna de sus costumbres

Continuando con mi repaso por mi primer mes de estancia, voy a contar mis apreciaciones sobre las costumbres que reinan por aquí.

La primera que voy a comentar es la de las comidas.
Como todos sabréis aquí no se come como lo haríamos en España, y la cena es a la hora de la merienda. Hasta aquí todo correcto. Sin embargo, al ser ésta una ciudad tan grande, muchas de las costumbres se ven modificadas. Aclarar primero que yo me muevo por zonas turísticas a la hora de comer, porque es lo que tengo cerca de la uni. En estas zonas, los sitios de comidas están dando comidas desde las 12 hasta las 9 más o menos, puesto que se van alternando, los que comen pronto, con los que comen un poco más tarde, los que comen tarde, y ya empiezan los de las cenas a las 6. En el pizza hut por ejemplo, tiene un "menú para amantes de la comida" que es válido de 2 a 6, y la verdad es bastante económico, y estas semanas era mi comida de los miércoles. Lo malo es que está tan lleno, que voy a cambiar de sitio. Hay un chino a la vuelta de la esquina de mi facultad que siempre tiene un cartel de "hay arroz y fideos" y puede que este miércoles me acerque a ver qué tal la cantidad/precio (la calidad ya pasó a un segundo plano, ahora quiero comer barato, que no está el bolsillo para lujos).

Respecto a los hábitos alimenticios concretos, mucha idea no tengo, porque no me fijo en qué come en la gente de los restaurantes, y mis compañeros de piso ingleses se hacen la comida y se la comen en su cuarto. Yo a veces me traigo la comida aquí, como los cereales, pero intento hacerla en la cocina para ver gente. Sí quiero describir el desayuno de la chica de ayer: dos panecillos untados en mantequilla para que el pan no se humedezca, con 2 o 3 salchichas y para darle saborcillo, ketchup. La chica francesa y yo, con cara de tontos mientras se lo estaba comiendo...

Otra costumbre que merece mención, es la política de simulacros de incendios. Por ley tienen que efectuar simulacros de cuando en cuando, y tocó el viernes por la mañana. ¡Menudas caras llevaba la gente! Yo me había perdido el movimiento inteligente de mi vecina, que se puso a fumar en su cuarto sin calcetín e hizo saltar la alarma a las 6 de la tarde, pero ahora ya puedo decir que estuve en 2 simulacros de incendios (el anterior fue en la uni, la primera semana, mientras estaban en una fiesta de bienvenida de mi facultad, y yo arreglando papeles).

Hay un montón de otras costumbres que podría comentar, pero creo que está bien por ahora.

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